El año de la pelota

por Gustavo Romans

Por alguna razón extraña pero característica de nuestra idiosincrasia criolla, el año, en nuestro país arranca en marzo. Entre los regalitos de reyes, el desarme del arbolito, la pileta, las vacaciones, el comienzo del colegio de los chicos y algún pariente que se instala una semanita en casa, enero y febrero se escurren. Todas las decisiones pendientes desde fines de noviembre en adelante, pasan para los primeros días de marzo. Siempre es así. Para casi todo. Para la política también.

Este 2014 será un año corto en términos de interés político por parte de la sociedad. Es el año del mundial nada menos, y se juega a la vuelta de . Desde marzo al 12 junio (comienza el mundial), vaya creciendo la expectativa sobre lo vinculado únicamente con la pelota de fútbol. La lista de convocados por Sabella será tema de discusión en muchos ámbitos, los pálpitos, las apuestas, alguna frase del Diego, los dibujos ofensivos y las estrategias de defensa que bien a nuestro estilo de “todólogos” intentaremos imponer en discusiones cargadas de pasión. De reojo estaremos alerta por alguna probable lesión de Messi o Angelito Di María. Pero antes del mundial, en esos fatídicos tres meses de espera, está el campeonato local que tiene varios atractivos. Tanto Boca como River necesitan de una excelente campaña para revertir los pobrísimos resultados de las últimas dos temporadas, Independiente necesita ascender y San Lorenzo revalidar los laureles obtenidos. Así, estaremos entretenidos con nuestra pasión hasta casi la mitad del año. Luego vendrá ese mes donde todos esperamos que gane siete partidos y nos traigan a todos el orgullo de ser campeones nada menos que en tierras cariocas.

Finalizado el Mundial se puede generar varios escenarios. 1- Si no clasificamos a la segunda rueda, a Messi lo intentaremos asesinar con las hojitas de afeitar que vende y Sabella puede ser desterrado a vivir el resto de sus días junto a Lita de Lazzari. 2- Si no ganamos el mundial y el campeón es otro que no sea Brasil, igual trato para Sabella y Messi y una depresión post mundial de dos meses. Con lo que llegamos a septiembre entretenidos con la pelota. 3 – Si sale campeón Brasil nos podemos llegar a deprimir alrededor de noventa días y es probable que hagamos remeras con la inscripción “Argentina País de M…” Eso significa que entre el bajón, la impresión de las remeras y alguna discusión callejera tiremos hasta octubre hablando de la pelota. 4 – Si sale campeón Brasil y nos gana en la final, estaremos en estado de emoción violenta casi hasta fin de año. Allí las remeras serán un juego de niños. Abra que comprarse provisiones y no salir de casa. Es difícil determinar por cuánto tiempo nos podría afectar un fracaso de esa magnitud. Pero como mínimo hasta fin de año nos dure. 5 – Si salimos campeones… Bueno! Joda hasta fin de año y gastadas a todo el mundo por cuatro años.

En definitiva, por una razón u otra, casi todo este año, el interés social no estará centrado en la política. Eso no quiere decir que la política se tome vacaciones y no haya roscas, armados, acuerdos, alianzas, pactos y varios políticos lanzados a cualquier cosa. El tema es que, cuando entremos de lleno a 2015, será corto el tiempo para instalar candidatos. Los políticos lo saben. Por eso muchos patalean y berrean por cualquier cosa con tal de salir dos minutos en la tele u ocupar un octavo de primera plana de un diario nacional. No importa con que tema, lo importante es estar. Así es que podemos ver a Massa convocando a ruedas de prensa para anunciar que presenta un proyecto de ley de cualquier pavada, a Posse con su playa de vedettes, a recomendando comer manzanas, a Randazzo pintando vagones o a Scioli con su tradicional estrategia de inundar de recitales la costa atlántica.

La presidenta guarda silencio. ¿Se acuerdan cuando muchos la criticaban porque hablaba todos los días? … Los mismos ahora se quejan porque no habla. Pero Fernández de Kirchner, aún silenciosa sabe más que nadie que este año de fútbol será duro. Hasta los sindicatos aliados no están dispuestos a cerrar paritarias con el tope que trasciende por parte del gobierno. Los saltos de algunos dirigentes que se intentan acomodar para el post 2015 son frecuentes, y algunas políticas no han sido exitosas como se esperaban. Por otra parte, a estas alturas se nota que la Presidenta dejó de invertir dinero y tiempo en algunos cuadros políticos donde había depositado ciertas responsabilidades con la esperanza de lograr un quiebre generacional. Así como muchos jóvenes profesionales han demostrado compromiso, honestidad, convicción y buena mano para gestionar en medio de tormentas políticas, otros han resultado un fracaso. Por eso, con el humor social, siempre fogoneado por las corporaciones mediáticas, y el bombardeo sistemático de los mercados y los sectores empresarios para forzar una devaluación, puntos muy delicados, hay que tener sensibilidad quirúrgica para extirpar ciertos problemas sin causar uno mayor.

El humor social, tan bien interpretado por los políticos, puede resultar decisivo en el final de año. Aunque parezca una locura, si la Selección Argentina de Fútbol lograra el Campeonato Mundial (el balcón, la plaza, los papelitos, el furor de la bienvenida, la Presidenta recibiendo a la delegación y levantando la copa), el Gobierno Nacional saldría fortalecido y comenzaría el 2015 marcando una agenda muy activa y hasta con la instalación de un candidato propio, de ese 30% duro que Cristina sabe que tiene. De no ser así, el Gobierno Nacional tendrá que luchar con una mirada mucho más negativa de la sociedad para transitar el último año de Kirchnerísmo puro en el poder, pero la también sufrirá el rechazo generalizado a propuestas políticas. Es decir, ese tipo de derrotas, no las capitaliza nadie. Mucho menos, los que se quieren aprovechar.