Un marco importante de público se dio cita para escuchar los planteos del periodista Alfredo Zaiat. Fue en el marco del ciclo de charlas Patria Grande organizado por el gobierno provincial. En ese contexto, el autor del libro Economía a Contramano, planteó la necesidad de que la población se involucre en el debate económico. Habló también de mitos como que los economistas “saben lo que va a pasar”, y temas como el dólar, la inflación y el . Subrayó a su vez, que el análisis debe hacerse “sobre proyectos políticos con objetivos políticos determinados” y que “la construcción de la economía del miedo nos hace aceptar medidas que normalmente no aceptaríamos”.

La apertura del encuentro en el cual participaron personas de diferentes generaciones, contó con la presencia del gobernador Sergio ; el vicegobernador, José Cáceres; el ministro de Cultura y Comunicación, Pedro Báez; y la intendenta de Paraná, Blanca Osuna. El gobernador dio la bienvenida al periodista, asegurando que era un orgullo recibirlo en nuestra provincia y que estaba allí “como un entrerriano más. Vengo a aprender”, señaló. Luego de valorar la producción del libro además de las entregas semanales del autor, remarcó que “lo didáctico de su expresión permite que personas de nuestra generación, pero también los más jóvenes entendamos de que se trata”.

Aseveró que “los que no quieren que entendamos de economía son quienes están al servicio de poderes ocultos y que por mucho tiempo dominaron este país. Hoy, gracias al esfuerzo de y Cristina Fernández, junto a muchos argentinos tenemos un presente muy distinto. Que la economía vuelva a estar subordinada a la política es un cambio cultural”. Por otra parte, destacó que las tensiones que se dan actualmente “son porque se está transformando la sociedad y siempre pasa eso cuando hay cambio. No solo nos quieren meter la mano en el bolsillo, sino que también quieren deslegitimar lo que hemos logrado”, concluyó el mandatario.

Ceder el conocimiento

Por su parte, Zaiat valoró el contacto con sus lectores, lo que manifestó le provocaba “una emoción “muy grande” y agradeció la oportunidad que le brindaba el gobierno provincial para estar presente en Entre Ríos a través del ciclo de charlas organizado por el Ministerio de Cultura y Comunicación. Comenzó la charla remarcando que una de las principales trampas es pensar que “no entendemos de economía. Lo que pasa es que se nos habla en un lenguaje difícil, pero hay que romper con la escucha y hacer un pequeño esfuerzo para comprender e intervenir en el debate económico y así evitar ser engañado. Cuando uno dice que no entiende, está cediendo el conocimiento, y allí se somete al técnico que tiene ese supuesto saber neutral”.

Definió a esos técnicos como “hombres de negocios con un interés político y económico determinado, dedicados a la comercialización de información económica. Eso es legítimo, pero al saber esto los escuchamos de una forma diferente”. Dijo que de esta forma es como “nos sometemos a las corrientes ideológicas dominantes y terminamos defendiendo intereses que van en detrimento de la mayoría”. En ese sentido, manifestó que la economía es política, “es un espacio de disputa de sectores contrapuestos. Los convencionales la presentan como una ciencia exacta y hablan de recetas, pero en realidad es una ciencia social y por eso no hay recetas mágicas, sino que es una construcción permanente. Pesando de esa manera uno ingresa de otra manera al debate económico”, destacó. “Si te hablan de economía y no se entiende, es porque te están mintiendo”, aseveró.

El periodista sostuvo que los economistas son presentados como “que son los que saben y se les reclama saber qué va a pasar. Eso se construyó, pero lo real es que no saben los que va a pasar, eso no existe”, aseveró. Agregó luego lo que llamó un “evidencia contundente” en relación a este tema, comentando que un análisis de los informes del Fondo Monetario Internacional durante la década del 90, arrojó que de 134 recesiones los economistas “adelantaron apenas 15”.

Los proyectos políticos y el dólar

“No analizamos modelos económicos, lo que se analiza son proyectos con objetivos políticos determinados. El de hoy es un proyecto con crecimiento, empleo, industrialización e inclusión social, donde la política paso a subordinar a la economía. Lo de los 90 también fue un proyecto político y no un modelo. No son hechos aislados, están en consonancia con objetivos de un proyecto político”, señaló y enumeró luego medidas tomadas por este gobierno como el dejar atrás el FMI, estatizar las AFJP, las negociaciones paritarias, el nuevo régimen cambiario, la integración latinoamericana y la Asignación Universal por Hijo.

Consideró así que el control de la moneda extranjera “debe ser entendida en esta lógica y desde allí podemos ingresar en el debate del dólar. Se puso fin a un régimen liberal profundamente injusto que facilitaba la fuga de capitales y era recesivo. Los países que aspiran al desarrollo industrial no rifan sus divisas”. Explicó a continuación la importancia de que las divisas “amplíen la base productiva, es decir que sean utilizadas en insumos para el sector industrial. También se usan para pagar deuda y acumular reservas, que es un mecanismo defensivo para enfrentar las crisis. No se puede dejar en manos de un pequeño grupo el manejo de estas divisas, es injusto para el total de los argentinos que producen con gran esfuerzo. Los que compran dólares son los que tienen capacidad de ahorro, que es una minoría”.

La receta de la devaluación

En referencia al mito de que “cuida más su moneda que Argentina”, el autor Economía a Contramano hizo el ejercicio de comparar los procesos históricos de ambos países. Resaltó en ese marco, dos puntos esenciales, la ley de entidades financieras, “que modificó la relación con el sistema financiero local e internacional, y la marca a fuego que significó pensar durante 10 años y medio que un peso valía un dólar, con una apertura que provocaba constante fuga de capitales. Por eso cuando se toman medidas en este sentido se evitan las crisis y es así como se entiende el control de la moneda extranjera”. Recordó que la otra forma de resolver las crisis es “con devaluación, que son profundamente regresivas en términos sociales, políticos y económicos”. Citó como ejemplo lo ocurrido en 1989 con Alfonsín, en 2001 con De la Rua o luego con Duhalde, indicando que “los que devalúan e inducen las devaluaciones buscan provocar una deslegitimación del poder político”.

Mencionó otros ejemplos cercanos como las consecuencias que sufrieron Cardoso en Brasil o Maduro en Venezuela, luego de aplicar una devaluación y advirtió que “hay que estar muy atentos a los profetas que plantean la devaluación en Argentina. Cuando un gobierno cuida las reservas para evitar esa devaluación, no es un hecho menor. La construcción de la economía del miedo provoca angustia y malestar, como se quiere hacer ahora con el denominado dólar blue o ilegal. No es algo nuevo, es igual a lo que hacían con el riesgo país, que se informa con el estado del tiempo y el tránsito. Así se construye la economía del miedo y se genera aceptación de medidas que en momentos normales no aceptaríamos y van en detrimento de nuestro poder adquisitivo”.

Aseguró que la economía actual está en proceso de recuperar un crecimiento sostenido, ya que “Argentina creció a tasa elevada entre 2003 al 2011, con un caída en el 2009. El gran objetivo para este año es recuperar ese crecimiento en función de crear puestos de trabajo”. Puntualizó que a diferencia de otros procesos económicos “lo que se ha dado es un crecimiento desde el interior hacia el centro, generando cambios profundos en las provincias. Entre Ríos por ejemplo, en estos últimos cinco años se ha transformado diversificando su matriz productiva. En las provincias encontramos un crecimiento del producto bruto geográfico mucho mas consolidado, eso a partir de políticas coordinadas a nivel provincial y nacional”.

El blanqueo y la inflación

Finalmente, Zaiat abordó el tema del llamado blanqueo de capitales, lo que calificó como “injusto e inequitativos, pero que viene a dar respuesta en función a una situación determinada y que tiene que ver con el contexto que estamos viviendo”. Luego, ante las consultas de los participantes, se explayó sobre los aumentos de precios “que son un problema porque afectan el bolsillo familiar. Los conservadores lo atribuyen a tres factores, el gasto público, la emisión monetaria, y la solicitud de aumento por los trabajadores. Siempre la culpa la tiene el Estado, directa o indirectamente, pero hay un actor económico y social que no existe, el empresario. Se naturalizo el debate ignorando a un sujeto esencial de la dinámica económica”. Se explayó en ese sentido sobre las fuentes de tensión inflacionarias existentes en el país y recordó que una de las medidas en este sentido eran las retenciones, “pero ustedes lo saben más que nadie, porque los vivieron en carne propia, tuvo un límite en 2008. El gobierno ha logrado mantenerla, pero no ha podido subirla”, concluyó.