La creación de la Escuela Municipal de Árbitros de Fútbol es impulsada mediante un proyecto de Ordenanza, autoría del concejal Miguel (UCR), actualmente en tratamiento por parte de la Comisión de Turismo, Deportes, Cultura y Educación del Concejo Deliberante local. La Escuela funcionaría bajo la dependencia orgánica de la Subsecretaría de Deportes.

La iniciativa contempla que la misma funcione bajo la dependencia orgánica la Subsecretaría de Deportes del municipio, organismo que establecerá el reglamento para su funcionamiento, como así también el espacio físico y personal requerido.

La Escuela desarrollará sus actividades bajo la modalidad de autogestión, estableciendo un arancel que permita abonar los honorarios profesionales de los árbitros instructores, los que serán seleccionados por concurso de antecedentes profesionales.

Estos tendrán bajo su responsabilidad la elaboración del Programa Oficial de Enseñanza y la evaluación final de los estudiantes, como etapa previa a la obtención de la acreditación habilitante.

La duración de cada ciclo lectivo, que no deberá exceder los diez meses calendario, incluirá actividades físicas, teóricas y prácticas.

En los fundamentos del proyecto, Rettore comenta que solamente en el ámbito del Departamento Paraná se disputan los fines de semana más de cuatrocientos partidos de fútbol, que deben contar para su desarrollo con un árbitro designado por la institución organizadora.

Teniendo en cuenta que tal trabajo es rentado, resalta que “el mismo constituye una interesante fuente de ingresos para un número significativo de personas”.

También destaca que tal actividad en forma oficial solo puede ser desarrollada por quienes estén debidamente autorizados por credencial otorgada por un organismo competente, acotando que, en razón de haber cerrado la Liga Paranaense de Fútbol la Escuela de Árbitros locales, gran parte de quienes deben ejercer la actividad del referato provienen de la ciudad de Santa Fe.

Es por ello que el edil considera que la Municipalidad de Paraná no puede dejar de intervenir en este tema, siendo necesaria la creación de un ente que organice, enseñe y acredite esta actividad, bajo la modalidad de autogestión.