“De continuar esta política de vaciamiento, Argentina se hubiese convertido en un país inviable”, afirmó sobre .

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró que la decisión de recuperar el control estatal sobre YPF se debió a que Argentina iba en camino a convertirse en “un país inviable”, debido a las prácticas empresariales de “vaciamiento” y de falta de inversión.

Con estas palabras la Presidenta anunció este lunes la decisión de enviar al Congreso un proyecto de ley de “Recuperación de la soberanía hidrocarburífera”, que contempla la expropiación de parte del Estado del 51 por ciento de las acciones de YPF, y la firma de un decreto de necesidad y urgencia con la designación del ministro de Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Programación Económica, Axel Kicillof, como interventores de la petrolera.

“De continuar esta política de vaciamiento y de no inversión, Argentina se hubiese convertido en un país inviable, por políticas empresariales y no por falta de recursos, porque somos el tercer país en el mundo, luego de China y Estados Unidos”, dijo la mandataria al explicar los fundamentos del proyecto.

La jefa de Estado recordó que Argentina es “el único país de América Latina que no maneja sus recursos naturales”, tras lo cual explicó que el motivo principal de su decisión no fue ese sino el “vaciamiento” y la “falta de inversión” de parte de Repsol.

Cristina lamentó que en el 2011 Argentina se convirtió en importadora neta de gas y petróleo “por primera vez en 17 años”, con un déficit de 3.029 millones de dólares y sin que existiera falta de hidrocarburos.

Para graficar la gravedad de esta situación, precisó que la importación de hidorcarburos durante el 2011 “casi iguala el superávit comercial de Argentina” de ese mismo año.

Pero la Presidenta contrapuso esta situación que tenía la empresa, de reducción de la producción y de las reservas hidrocarburíferas, con la rentabilidad que percibía el grupo empresario, que -dijo- “logró duplicar sus ventas a través del aumento de precios”.

“Desde 1999, año en que se desnacionalizó la empresa, YPF logró duplicar en 113 por ciento sus ventas, con una utilidad neta de 16.450 millones de dólares” hasta la fecha, agregó la mandataria.

En este marco, la presidenta se refirió al artículo publicado el viernes en El País de España, y dijo que le “dolió” el párrafo en el que dice que cuando Repsol se hizo cargo de YPF ésta era “una pequeña empresa local casi sin producción”, aunque dejó claro que no respondería “ninguna amenaza, ningún exabrupto ni palabras insolentes” que se digan respecto a esta cuestión.

“Quiero decir a los argentinos que esta Presidenta no va a contestar ninguna amenaza, no va a responder ningún exabrupto, ni se va a hacer eco de la falta de respeto ni de palabras insolentes, porque soy una Presidenta de Estado y no una patotera. Mi responsabilidad es conducir los destinos de la República donde YPF tiene un rol muy importante que cumplir”, aseveró.

Cristina dejó claro que el modelo para YPF “no es de estatización”, sino de “recuperación de soberanía”, y señaló que la empresa seguirá funcionando “como una sociedad anónima”, aunque tendrá a partir de ahora “una conducción profesionalizada” y una administración correcta.

La Presidenta mencionó a algunos de los países que tienen el control mayoritario de los recursos hidrocarburíferos: con un 100 por ciento Arabia Saudita, Irán, China, Venezuela, México, Chile, Uruguay, Nigeria, Emiratos Arabes, Irak, Kuwait, y Noruega, y con 50/51 por ciento en Rusia y Brasil.

En este marco, Cristina resaltó la “integración estratégica con Brasil”, y dijo que el objetivo que se persigue es que “la región sea de autoabastecimiento”.

“No estamos inventando absolutamente nada, cada vez más la totalidad de los países se muestran renuentes a dejar en manos de privados y desprenderse de un recurso estratégico como es el petróleo, que hoy incluso tiene ya un carácter vital”, afirmó.

En este sentido, mencionó la necesidad de alinear los “intereses del Estado nacional con las provincias” y adelantó que habrá un “pacto de sindicación de acciones”, que implica que “los que están sindicados tienen que votar siempre de la misma forma”, para “asegurar que los intereses de la Nación y de las provincias no se disocien porque el interés es el mismo”.

“Quiero que esto se convierta en un política de Estado y que no pertenezca a un sólo gobierno”, dijo Cristina mientras recordaba las “presiones” y “extorsiones” cuando se hizo faltar combustible.

Dijo que si en alguna oportunidad este esquema quiere ser modificado, el nuevo proyecto de ley requerirá del voto positivo de dos tercios de los legisladores.

En este marco, Cristina habló de la necesaria “profesionalización” de la gestión de la empresa, y dijo que no se va a caer “en creer que se puede manejar una empresa petrolera de una manera liviana” y que se va a convocar a “argentinos fuera y dentro del país” para que YPF “vuelva a ser un orgullo para todos los argentinos”.

Dijo que la “profesionalización” no es una cuestión menor, sino que está “comprometida con el proyecto de país”, de convertir a la Argentina “en un país sustentable, que tenga desarrollo y crecimiento”

La Presidenta recordó en este contexto el “escandaloso vaciamiento” que sufrió la compañía Aerolíneas Argentinas, a manos de una empresa española -en referencia a Marsans-, y preguntó si alguna vez ella tuvo “alguna palabra destemplada o impropia” con el gobierno español.

“Les pregunto a argentinos y españoles si escucharon a esta presidenta reclamarle al gobierno de España algo relacionado con uno de los vaciamentos más escandalosos, donde nos tuvimos que hacer cargo de sueldos, de todo, y hoy esos empresarios están procesados en España por defraudación al fisco”, advirtió.

Dejó claro, además, que “aún cuando los accionistas sean extranjeros, las empresas radicadas” en este suelo “son argentinas”, y aseguró que lo que molesta “no son las rentabilidades”, sino que “no reinviertan las utilidades en el país”.

“Toda empresa argentina cuyos accionistas sean extranjeros, en la medida que acompañen el crecimiento del país, seguirán trabajando codo a codo con nosotros”, dijo Cristina, que recordó cuando el Estado nacional ayudó a General Motors y, más recientemente, a Fiat.

En cuanto a YPF señaló que “segmentó el mercado”, al apuntar que el petróleo que extraían era utilizado prioritariamente para producir combustibles “premium”, que le daba rentabilidad, mientras que importaban gasoil y fueloil, y dijo que con el proyecto de ley que ingresará hoy al Senado “se termina con esta historia y se recupera una empresa nacional y federal”.

Durante su discurso, Cristina mostró un tubito que data de 1907 y que contiene petróleo extraído del primer pozo que se descubrió en el país, en Comodoro Rivadavia, que le fue obsequiado por la familia Bernal. En su exposición también recordó a Hipólito Yrigoyen, que fundó la petrolera argentina e insistió en que “YPF es de todos”

Dijo también que “no hay que tener miedo a realizar uniones transitorias de empresas, si son necesarias, ya sea con compañías estatales o privadas, porque la dirección de la empresa a partir de que sea ley el proyecto estará en manos de argentinos”.

“Ese 51 por ciento no va a ser manejado por ningún grupo ecónomico local ni extranjero, sino que será manejado por el Estado Nacional, asegurando a traves de la profesionalización de su management que va a tener recursos y que va a ser sustentable”, dijo la mandataria, al tiempo que dejó claro que “no se afectará más del 51 por ciento” de las acciones de la empresa.

Finalmente, dijo que la recuperación de la soberanía argentina sobre sus hidrocarburos era también el sueño de su esposo y ex presidente Néstor Kirchner, y reiteró su compromiso de “seguir trabajando incansablemente por la Argentina que él soñó”.

“Lo único que lamento es que él no pueda estar, él que siempre soño con recuperar YPF para el país”, dijo la presidenta con la voz entrecortada, que le impidió seguir hablando ante el auditorio, colmado de funcionarios, legisladores, magistrados, titulares de organismos de derechos humanos, sindicalistas, empresarios y militantes.