Adiós al cronista del Tercer Mundo
VARSOVIA – Ryszard Kapuscinski, cuyas crónicas desde Africa, América Latina y Oriente Medio lo hicieron famoso en todo el mundo, murió el 23 de enero de 2007 a los 74 años en un hospital de Varsovia tras ser operado del corazón.


Maestro del periodismo

Viajero infatigable, maestro del llamado reportaje literario, el periodista polaco mencionado como candidato al Nobel de Literatura en varias oportunidades, ganó reputación internacional con su trabajo como único corresponsal extranjero de la Agencia Polaca de Prensa (PAP) en unos 50 países en los años 60 y 70.

Mantuvo largas charlas con el guerrillero argentino-cubano Che Guevara en Bolivia, con el presidente socialista Salvador Allende en Chile y con el líder anticolonialista Patrice Lumumba en Congo.

Según uno de sus editores, Random House, cuando regresó a Polonia Kapuscinski había sido “testigo de 27 golpes de Estado y revoluciones y sentenciado a muerte cuatro veces”.

Su libro “La guerra del fútbol” (1978), que lleva el título de su reportaje sobre la guerra entre Honduras y El Salvador en 1969, detonada por un partido de fútbol entre ambas selecciones para la clasificación del mundial de 1970 en México, es su historia sobre la emergencia del Tercer Mundo.

Un sobreviviente

Nacido el 4 de marzo de 1932 en Pinsk, en los antiguos territorios del este de Polonia, hoy situados en Belarús, se salvó de ser deportado a Siberia al escapar con su madre a Lviv (actual Ucrania), y luego a Varsovia, donde sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial.

En 1950, después de estudiar historia en la Universidad de Varsovia, se unió al staff de una revista para jóvenes, Sztandar Mlodych, y luego al prestigioso semanario comunista Polityka, para quien recorrió Polonia como periodista.

Su primer libro, “The Polish Bush”, sobre historias de la frontera polaca, fue publicado en 1962, a los 30 años, y se convirtió en un best-seller. Ese mismo año comenzó a trabajar para la agencia polaca de prensa, PAP. Su carrera como corresponsal de agencia duró dos décadas, hasta 1981.

África, su amor

Su mayor amor y fuente de información fue África. “Me gustaría transmitir lo que fue África. Nunca experimenté nada así. África tiene su propia personalidad. A veces es una personalidad triste, a veces impenetrable, pero siempre irrepetible. África era dinámica, era agresiva, estaba al acecho”, dijo en una entrevista con Bill Buford, periodista de la revista The New Yorker.

“Fue en África que realmente me hice periodista, porque tenía responsabilidades muy diferentes de las de un periodista tradicional”, afirmó.

“Para empezar, entonces trabajaba para la PAP, la Agencia de Prensa Polaca. Polonia es un país pobre, no puede darse el lujo de tener muchos corresponsales extranjeros… Trabajando para Polonia, me pidieron que fuese corresponsal para todo el continente. No sólo podía ir adonde quisiera, sino que era mi trabajo ir adonde quisiera: si había problemas, debía estar allí para verlo”.

Como corresponsal extranjero de PAP, Kapuscinski siempre escribía tres versiones de la misma historia: una para la agencia, fuertemente censurada, una segunda para que fuera utilizada por el gobierno comunista de la época y una tercera, llena de vida y color, para él.

Tras retirarse como corresponsal extranjero en 1981, colaboró con Time, The New York Times y el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung y enseñó periodismo en varias universidades.

Traducido en 30 idiomas

Fue sin duda el autor polaco más traducido en el mundo, ya que sus obras han aparecido en unos 30 idiomas.

Entre ellas figuran El Emperador (1978), basado en los últimos días del emperador etíope Haile Selassie, El Sha o la desmesura del poder (1982), sobre el último sha de Irán, y El Imperio (1993), sobre el derrumbe de la Unión Soviética.

Volvió a su fascinación africana en Ebano (1998), considerado por muchos como su mejor libro, donde presenta al continente negro de la descolonización hasta nuestros días.

Entre otros galardones, recibió en 2003 en España el premio Príncipe de Asturias.